Poblada desde tiempos muy antiguos, como se demuestra por
la gran cantidad de dólmenes dispersos por toda la
zona. Se encuentran catalogados 55
dólmenes y algunos
de los mejor conservados pueden verse muy próximos
a los apartamentos rurales
La Macera,
como son el de Los Mellizos, Datas I, Datas II, Cajirón
I y Cajirón II.
De la Edad del Bronce se han encontrado enterramientos,
estelas funerarias, castros, recintos megalíticos
y construcciones de falsa cúpula.
Entre los restos romanos destacamos El Pontarron, El Puente
de Piedra, El Acueducto, La Fuente de Monroy y pasada la
frontera portuguesa y próximo a San Salvador, las
extraordinarias ruinas romanas de Ammaia y su museo.
Para ver en la Villa
Castillo-Fortaleza. Del Siglo XIII, con cinco
torres defensoras y la Torre del Homenaje, escondiendo
leyendas y curiosidades, como la del Cid Media Barba, recogida
en el interesantísimo libro “Curiosidades
de la Historia de Extremadura”, de D. Elías
Diéguez,
Barrio Gótico-Judio. En él se agrupan
diecinueve calles con más de doscientas portadas
de diferentes estilos. Incluido en la red de Juderías.
Sinagoga. Situada en la calle Gasca. Rehabilitada
y abierta al público.
Plaza Mayor. Con pavimento portugués del
año 1873. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento,
la Iglesia de la Encarnación, el Palacio del Gobernador
de la Villa y la antigua prisión.
Iglesia de Rocamador. De planta rectangular, con
tres naves y triple cabecero. Bóveda de crucería
y portada de estilo clásico, del siglo XVIII. El
retablo del altar mayor es barroco y atribuido a Churriguera.
En su interior destacan dos obras de arte, “” de Luis de Morales y “El Cristo de
las Batallas” atribuido a Berruguete y
conocido popularmente como el Cristo del Garabato.
Iglesia de la Encarnación. De estilo renacentista.
Convento de Santa Clara. Con fachada de estilo
plateresco con columnas corintias. Con patio porticado.
Actualmente se utiliza como centro de exposiciones y en
su interior hay una sala dedicada al pintor valenciano
Indalecio Hernández.